Tipos de Aceite de Oliva






El aceite de oliva es un producto clave en la estructura económica y social de la provincia de Jaén. Esta importancia se pone de manifiesto tanto por el elevado porcentaje que sobre la superficie de cultivo representa el olivar y consecuentemente su elevado peso específico en la producción agraria, como por la relevancia que en el marco del sector industrial y específicamente en el de las industrias manufactureras presentan las almazaras productoras de aceite de oliva que funcionan en la provincia.

Actualmente encontramos laboratorios de análisis especializados en las determinaciones físico-químicas específicas del aceite de oliva y de la aceituna, viveros de plantas de olivo, maquinaria agrícola y almazarera, un amplio comercio de productos específicos del cultivo del olivar, y un largo etcétera.

La industria de producción de aceite de oliva se denomina tradicionalmente almazara. El producto principal de una almazara es el aceite de oliva virgen. Se denomina así al zumo oleoso extraído de las aceitunas únicamente por procedimientos mecánicos u otros procedimientos físicos (que no impliquen la utilización de ningún disolvente químico) y en condiciones, sobre todo térmicas, que no alteren el aceite.

Se hace necesario aclarar que no todos los aceites de oliva son vírgenes y que dentro de los vírgenes, no todos tienen la misma categoría. Para clarificar este punto vamos a hacer una clasificación de los aceites de oliva:

1. Aceite de Oliva Virgen Extra: Debe considerarse como el mejor de los aceites de oliva, ya que reproduce el olor y sabor de la aceituna de la que procede. Aceituna que ha sido recolectada en su mejor momento de madurez y que se ha procesado adecuadamente. Sus características técnicas son una acidez inferior al 0,8% y una puntuación en cata superior a los 6,5 puntos. Dentro de esta categoría, podemos encontrar una amplia gama de aceites con distintos olores y sabores que dependen de la variedad de aceituna de la que procedan y de las condiciones tanto climáticas como de suelo, etc., en las que se haya cultivado. Esta amplitud de sabores permite satisfacer a un mayor número de consumidores.

2. Aceite de Oliva Virgen: Es el que antiguamente se conocía como aceite fino. Presenta ligeras alteraciones, sobre todo sensoriales, pero siempre en pequeña escala, lo que deprecia su calidad frente al virgen extra. Se caracteriza por poseer una acidez inferior al 2% y una puntuación en cata superior a 5,5 puntos.

Estas dos categorías de aceite de oliva virgen son las únicas que se encuentran envasadas en el mercado.

3. Aceite de Oliva Virgen Corriente: Presenta alteraciones sensibles en sus características físico-químicas o en la cata (sabor y olor). Se caracteriza por una acidez inferior al 3,3% y una puntuación en cata superior a 3,5 puntos. Este aceite de calidad inferior se puede utilizar de dos maneras:

  •  Si sus características no están excesivamente deterioradas se utiliza en la composición de los llamados aceites de oliva, que veremos posteriormente.
  • Si sus características están sensiblemente alteradas se somete a refino.

4. Aceite de Oliva Virgen Lampante: Es el peor de los aceites de oliva vírgenes. Presenta fuertes alteraciones. Se caracteriza por una acidez superior a 3,3% y una puntuación en cata inferior a 3,5 puntos. Este aceite no puede consumirse tal como se produce y es necesario someterlo a un proceso de refino para hacerlo comestible, dando lugar al aceite de oliva refinado que posee unas características sensoriales neutras (prácticamente sin sabor ni olor) y que sirve de base para la composición de otros aceites.

5. Aceite de Oliva: Antiguamente conocido como aceite puro de oliva, es otro de los que se encuentran envasados, siendo en la actualidad el que posee la mayor cuota de mercado. Se trata de un aceite constituido por aceite refinado y aceite de oliva virgen en proporciones variables según las características del aceite que se pretenda obtener.

Como subproducto graso de la elaboración del aceite de oliva en las almazaras se obtiene el orujo (restos sólidos de la aceituna), que también podemos clasificar en:

1. Aceite de Orujo Crudo: El orujo posee aún una cierta cantidad de aceite que no se puede extraer por los métodos físicos empleados en una almazara, pero sí mediante la utilización de disolventes químicos orgánicos. De esta manera se obtiene el aceite de orujo crudo.

2. Aceite de Orujo Refinado: El aceite de orujo crudo no es apto para el consumo directo, por lo que hay que someterlo a un proceso de refino, obteniéndose el aceite de orujo refinado. Este aceite tampoco es válido para el consumo directo.

3. Aceite de Orujo de Oliva: Mezclando el aceite de orujo refinado con aceite de oliva virgen se obtiene esta categoría, dando lugar a un producto envasado disponible para el consumidor.